Brebe Historia de LLavallol, Lomas de Zamora, Buenos Aires, Republica Argentina
Los comienzos y Santa Catalina.
Tierra donde los indios querandies asentaban sus dominios, ideal por la existencia de todos los elementos naturales necesarios para la vida: vegetación exuberante, ríos, arroyos, una gran laguna, pesca, animales que aseguraban una alimentación variada, clima ideal, lomadas hasta el horizonte que hacían del paisaje un placer, en fin todo agradable para que el hombre se sintiera con deseos de vivir en estas zonas.
Juan de Garay refunda en 1580 a Buenos Aires y entra en lucha con el último cacique de estas zonas: Telomian Condie. El enfrentamiento tuvo lugar en la parte superior del curso del Riachuelo, lo que le dio el nombre al Río de La Matanza, el cual sería mas adelante elemento del progreso del lugar, con la llegada del conquistador español.
En el año 1585 se reparten las tierras, ejecución a cargo de Juan Torres de Vera y Aragón, y los límites fueron establecidos tomando como referencia los arroyos, lomas, ríos y todo elemento natural que se pudiese utilizar como tal.
Y esta zona correspondió a un andaluz: Pedro López de Tarifa, a quien se le adjudicaron tierras con frente al río Matanza de media legua de ancho por dos leguas de largo. Casado con Antonia de Humanes y Molina, se puede decir que ha sido el primer habitante de estas zonas.
En los años 1603-1605 Francisco García Romero casado con Mariana González de Santa Cruz, compra las tierras de Pedro López de Tarifa, y a su vez incrementa el patrimonio con la adquisición otras tierras y dando lugar a la creación de la estancia El Cabezuelo, dedicada a la cría de ganado y cuya extensión era de 370 Km2, siendo el mayor establecimiento del siglo, en su tipo.
A la muerte de las nietas de García Romero, se subdivide la estancia y se subasta. El capitán Gaspar de Avellaneda, en 1721, adquiere lo que es hoy Llavallol incluyendo las tierras de lo que es actualmente Santa Catalina, nombre impuesto por Avellaneda en honor a Santa Catalina de Siena.
El resto de tierras es adquirido por Pedro de Espinoza quien en 1737 las transfiere a Juan de Zamora, dejando de llamarse el lugar El Cabezuelo para pasar a ser las tierras de Zamora y luego, por la conformación geográfica de la zona, fue conociéndose como las Lomas de Zamora.
En 1825 Juana Avellaneda, heredera de Gaspar de Avellaneda, vende a Manuel Arrotea tierras al norte y al sur del camino real (hoy Av. Antártida Argentina). Por ese entonces también los hermanos Robertson eran dueños de la zona de Santa Catalina, y es Guillermo Robertson quien propone al gobernador de ese entonces, Martín Rodríguez en virtud de una ley de inmigración, llamada Ley de Enfiteusis, traer súbditos británicos para formar una colonia en estas tierras, ya que la citada ley lo permitía para radicarse aquí en el sur de Buenos Aires. Las tierras se cedían con el otorgamiento de medios económicos para que se desarrollasen, libertad de culto, educación asegurada y armas para la defensa.
Bernardino Rivadavia, Ministro de Gobierno, aceptó el memorial propuesto en 1824, por lo que Robertson inicia en Londres las gestiones para convocar en Edimburgo familias escocesas de granjas situadas a orillas de los ríos Doon y Nith.
El primer contingente de escoceses, parte de Leith en Mayo de 1825. Eran 43 matrimonios con 78 niños y además 14 mujeres y 42 hombres solteros. Entre ellos había médicos, agrimensores, constructores, arquitectos y artesanos, además de agricultores y ganaderos.
Llegaron a Buenos Aires en agosto de 1825.
En ese tiempo, en Buenos Aires, la situación política era sumamente inestable, por lo que las promesas de Rivadavia, lo pactado, no se pudo cumplir.
Ante ello los hermanos Parish Robertson, que ya poseían la chacra de Santa Catalina, cuyo casco principal se ubicaba en la hoy intersección de las avenidas Garibaldi y Santa Catalina, llevaron a esas tierras a los inmigrantes. Al comienzo se tuvieron que instalar en carpas mientras construían sus viviendas de ladrillos y argamasa, los cuales eran preparados por ellos mismos.
El arquitecto Adams, inmigrante también, dirigió las obras que incluían una capilla prebisteriana-calvinista que fue la primera de ese culto establecida en nuestro país.
En 1889 el Instituto Agronómico se traslada a la ciudad de La Plata, y en su lugar, se instala la Escuela de Agricultura y Ganadería cuyo ciclo se extendió hasta 1928.
Ese mismo año se inauguró el ramal a Cañuelas, y Santa Catalina se la llamó la Primera Estación. El 30 de Agosto, se le impone el nombre de Felipe Llavallol a dicha estación ferroviaria.
Al año siguiente (1886), se inaugura la segunda y actual estación Santa Catalina.
En 1890 se inauguró la actual Estación Llavallol.
En 1897 se habilitó el cementerio de los Disidentes.
En 1902 el Intendente de Lomas de Zamora, establece Llavallol como ciudad industrial.
En 1904 Se inicia Euskal-Echea.
En 1908 Bieckert inicia su producción.
En 1909 Se realiza el primer Loteo y se crea la primera Escuela Nº 31.
En 1918 se funda la Asociación Sportiva y de Fomento, también se editó el primer mensuario del pueblo “La verdad”, la primera Biblioteca, el primer equipo de Football y el correo.
En 1924 llega el colectivo con la Empresa de Omnibus Lomas.
En 1925 llega la electricidad, se habilitó el telégrafo y Albert Einsten pasa sus vacaciones en Llavallol.
En 1927 se instalan los primeros aparatos telefónicos.
En 1928 fue creado el Instituto Fitotécnico Santa Catalina dependiente de la Universidad de La Plata, destinado al estudio genético aplicado a la agricultura.
1932 Llavallol comienza a diagramar su panorama industrial. Llega Firestone Argentina.
Desde 1936 hasta 1960 se instalan las siguientes fábricas:
Cerámica del Plata, FYMBA, Pilkintong (V.A.S.A.), Fortalit, Compañía Química, CHASSA, FERBA, DELTER, Canale, ANILSUD y Colgate Palmolive.
En 1962 el Registro Civil. Santa Catalina es declarada por decreto del Poder Ejecutivo Nacional, Lugar Histórico y Monumento Nacional Decreto 877/61, en mérito a su historia excepcional, por su exquisita naturaleza, sus singulares edificios de estilo escocés y su Aula Magna, entre otras características tan particulares.
En 1964 se inaugura la Parroquia San Francisco.
El 17 de Octubre de 1974 Llavallol es declarada Ciudad.
El Progreso.
Paralelamente a la acción educativa funcionó en el predio de Santa Catalina hacia 1885, el Regimiento 7° de Caballería hasta que en 1926 se trasladó a Gral. Roca, en Río Negro.
También en 1885 funcionó la Colonia Correccional de menores a quienes se le impartían enseñanzas de agricultura y ganadería.
La Colonia.
Al comienzo la colonia se desarrolló con entusiasmo y buenos resultados con el uso de nuevas técnicas agrícolas, ganaderas y tambo, habiendo obtenido dos buenas cosechas de trigo en los años 1826 y 1828.
Mejoraron con cruzas de ganado traído del viejo mundo, y así también se dedicaron a la elaboración de quesos y manteca que se comercializaban luego en Buenos Aires.
Pero la crisis económica del año 1829, además de las luchas internas del país y la guerra con el Brasil, fueron deteriorando el funcionamiento de la colonia que no tenía apoyo del gobierno. Quebrados económicamente, la mayoría de los escoceses que no eran dueños de la tierra, se fueron provincia adentro en busca de mejores posibilidades.
Guillermo Taylien adquirió las tierras de los Robertson e instaló, en 1832, la primer cabaña de reproductores ovinos del país con ejemplares venidos del Reino Unido. Las tierras de la zona de Monte Grande pasaron a ser propiedad de Tomás Fair, hasta que se fundó el pueblo de ese nombre en 1889.
En 1851 las tierras de Santa Catalina pasan a ser propiedad del irlandés Patricio Bookey, quien una vez radicado, tuvo amplia participación en la creación del partido de Lomas en 1861.
Por motivos económicos, ya que falló la explotación de la chacra, lo llevaron a la quiebra en 1867 y la totalidad de la tierra con la edificación y plantaciones pasaron a manos del Fisco de la Provincia de Buenos Aires en 1870.
Educación.
Ya en 1868 la Sociedad Rural Argentina eligió el espacio de Santa Catalina para la creación del Instituto Agrícola que fue una avanzada en la práctica de la Agricultura y alguna proyección hacia la ganadería.
En 1871, debido a la epidemia de cólera, Santa Catalina fue refugio transitorio de los asilados de la Casa Cuna y de las Huérfanas del Colegio La Merced.
En 1872 se pone en marcha la Escuela Práctica de Agricultura que diera paso al primer Instituto Agronómico y Veterinario de la Argentina. Y además, ese mismo año, se habilitó el primer Tranway del Partido, y el segundo del país.
El 6 de Agosto de 1883 Dardo Rocha crea el Instituto Superior de Agronomía y Veterinaria de Argentina. Por tal motivo, ese día, se conmemora el Día de la Agricultura y Veterinaria.
El bosque.
Es interesante el origen del bosque que aún hoy podemos disfrutar: la forestación estuvo a cargo del botánico Juan Tweedie, quien renovó y mejoró las antiguas plantas de durazno y frutales, realizando plantaciones de diversas especies traídas de Escocia, donde se destacaban los olmos. Estas plantaciones constituirían el primer bosque cultivado de nuestro país.
Felipe Llavallol
Nació el 26 de diciembre de 1802, en Buenos Aires.
Su padre, don Jaime Llavallol y Riú, había llegado desde Cataluña, dedicándose al comercio.
Felipe desarrolla y culmina sus estudios, dedicándose, a la misma actividad que su padre, a través de la cual se hace dueño de una considerable posición económica y ello le permite incursionar con éxito en los medios políticos, y en la sociedad de su tiempo.
En 1852 fue diputado de la Provincia de Buenos Aires y luego Presidente de la Cámara. Fue Ministro de Hacienda de la Gobernación, luego senador y presidente de la Cámara en los años 1854 y 1856.
Fue miembro de la Comisión Filantrópica, presidente de la Bolsa de Comercio, y en el año 1857 fue presidente de la Sociedad ” Camino de Hierro de Buenos Aires al Oeste ” es decir del primer Ferrocarril Argentino que circuló entre la hoy Plaza Lavalle y Floresta.
Fue elegido vicegobernador, y como consecuencia de la batalla de Cepeda, es designado Gobernador, cargo que ejerció hasta el tres de mayo de 1860.
En la última etap a de su vida se retira de la actuación pública y fallece en 1874.
La estación del ferrocarril y la ciudad de Llavallol, llevan su ilustre nombre en homenaje a su fructífero pasado.