Chascarrillos

-Mamá, mamá, ¿cómo demonios se explica que papá sea negro, tú blanca y yo amarillo?
-Querido, si supieras la orgía que hubo ese día, lo que me extraña es que no ladres.

A ver -dice el Juez- cuénteme su versión de los hechos.
-Sí, verá, estaba yo en la cocina cortando jamón. Entonces justo entró mi mujer, y tropezó, con tan mala suerte que justo se cayó sobre el cuchillo y se lo clavó en el pecho.
-Ya, claro… continúe.
-Pues eso. Así hasta siete veces.

Se hunde el Titanic y le dice el Capitán al grumete:
-Vení, agarrá ese pico, rompé la ventanilla y larguémonos en un bote.
-Pero Capitán, hay mujeres a bordo.
-¡Como para cojer estoy yo ahora!

Va San Pedro corriendo por las nubes con las barbas al viento:
-¡Señor, Señor! ¡Que las aguas del Jordán bajan!
-¡Compra!

¿Qué sale de la cruza entre un burro y un conejo?…
– Los ojos del conejo.

Un abogado se compra un BMW nuevito y sale a mostrarselo a los otros abogados en el tribunal.
Llega y estaciona sobre la derecha, abre la puerta para salir y en ese momento
pasa un camion y le arranca la puerta limpita.
El abogado se baja y empieza a putear y maldecir como un loco. Agarra su teléfono celular y llama a la policia, que llega muy pronto.
Comienza otra vez con las puteadas:
– Mi coche recien sacado del concesionario!, este animal bestia!, hijo de puta, me arranca la puerta!
Sigue asi hasta que el policia le dice: – Pero señor, ¿como puede ser Ud. tan materialista?, ¿no se ha dado cuenta que el camion, cuando se llevo la puerta,
tambien le arranco el brazo desde el codo?
El abogado se mira el muñón atonito y dice:
– Mierda! ¿Donde esta mi Rolex?!

Un hombre estabá contandoles a sus amigos su viaje al Africa:
– Y en la mitad de la selva aparecese un león, se me paro en frente y rujió con mucha fuerza: UARGHHHHH!, UARGHHHH!, UARGHHHH!…

Me cagué!
– Bueno… yo también me hubiera cagado! -acotó un amigo.
– No, me cagué ahora cuando dije UARGHHHHH!

Un hombre llega a su casa y su mujer le dice desesperada: – Mi amor, mi amor, a mi mamá la picó un alacrán!

¿Cómo pudo picarla un alacrán? ¡si habían 4 en la cajita!
De regreso de su trabajo, el hombre se sentó a la mesa y su mujer le preguntó:
– ¿Te sirvo?
– A veces.

Un hombre se encuentra acostado en un teatro, ocupando varias butacas con sus piernas y brazos. Al observar, su actitud, el acomodador le pregunta con ironía:

– ¿Está comodo?… ¿quiere que le traiga un cafecito?
– No negro, llamá a una ambulancia, que me caí del palco!