En el Regimiento de Granaderos a Caballo, Luis María Campos 544, dentro de un templete blindado, se exhibe el sable que perteneció al general San Martín, y que le legó a Juan Manuel de Rosas. En 1897 la familia Terrero lo donó al gobierno argentino, que a su vez lo derivó al Museo Histórico Nacional. En agosto de 1963 una fracción de la Resistencia Peronista robó el sable, aunque lo devolvió dieciséis días más tarde. Dos años después el arma volvió a desaparecer: esta vez tardaron diez meses en recuperarlo. Finalmente, en 1966 el presidente Arturo Illia dispuso su traslado al regimiento, desde entonces, a cargo de su custodia. El Museo conserva una réplica.
