El adios al Superagente 86

Don Adams

Nos dejo el 26 de Septiembre de 2005

Murio Don Adams. El protagonista de la serie cómica que lo catapultó a la fama murió a los 82 años, víctima de una infección pulmonar.

Sus padres lo llamaron Donald Yarmy, su carrera artística lo rebautizó como Don Adams y una de sus más entrañables actuaciones lo consagró, para siempre, como el superagente 86, ese espía capaz de sobreponerse a la peor de sus torpezas, a la más imposible de las misiones, a los más graciosos desplantes de su amada, la 99. Contra todo podía el inigualable Maxwell Smart, eso, al menos, uno creía. Pero una infección pulmonar acabó ayer con sus desventuras, para siempre. Y así, el hombre que cedió definitivamente su identidad en 1965 — cuando se estrenó la serie— dejó de hacer reír con su partida.Nacido el 13 de abril de 1923, en Nueva York, el actor murió ayer en Los Angeles, diezmado desde hacía unos días por una infección pulmonar.

Con vocación artística desde pequeño, ya la adolescencia lo descubrió —al tiempo que estudiaba ingeniería— participando en obras de teatro que se montaban por los distintos barrios neoyorquinos. A principios de los 50, había logrado ganarse un lugar en la televisión, siempre de la mano de la comicidad.

Aunque había trabajado en más de un ciclo exitoso de la TV, fue gracias a la idea de Mel Brooks que la fama le guiñó un ojo para siempre: enfundado en las oscuras ropas del espía estadounidense que le había reservado la ficción, le dio vida a Maxwell Smart, protagonista de El superagente 86. Allí compartía cartel con Barbara Feldon.

Amén de la popularidad, el personaje que podía comunicarse con su famoso zapatófono —un zapato que hacía las veces de teléfono portátil— le permitió a Adams alzarse con tres premios Emmy como mejor actor cómico. La serie, además, consiguió tres más desde su debut.

Entre las pocas biografías que circulan sobre él en los Estados Unidos, se destaca la frase que Adams más de una vez repitió acerca del día en que le ofrecieron el papel del superagente: “¿Esto hará reír? Yo creía que no iba a funcionar, pero igual quise probar”. Durante muchos años, él se rió no sólo con los capítulos de la serie —juraba haber visto casi todos, más por confesa admiración a Mel Brooks, que por narcisismo— sino de su “pésima capacidad” para evaluar el éxito.

Desde su concepción, Maxwell Smart fue creado, en un sentido lúdico, como contrafigura de los exitosísimos agentes secretos que habían planteado la televisión y el cine, con mucho despliegue físico y destreza, hábiles para cualquier misión que se les presentara, sutiles, finos e infalibles con todas las armas, principalmente con la de la seducción. No era el caso, precisamente, del (supuesto) perdedor Smart. Más allá y más acá de sus gracias, sus desventuras de trazo grueso y su poca cintura para encarar las misiones eran moneda corriente dentro de la agencia CONTROL donde se producían, con frecuencia, desopilantes diálogos. Un clásico de sus latiguillos —según el guión de Brooks—, el No me digas…, seguido luego por el te dije que no me lo dijeras.

Adams, que se había casado tres veces —la primera con Adelaide Adams, de quien copió el apellido— confesaba que “mi gran deseo es hacer reír”. La vida le dio el gusto, la muerte habrá hecho llorar a más de uno.

La 99, un ícono

Barbara Feldon fue elegida para interpretar a la agente 99 (su verdadero nombre en la ficción era Susan Hilton, y sólo fue pronunciado una vez) luego de haber protagonizado un episodio de El agente de CIPOL. Aunque, en verdad, la actriz había ingresado al mundo del espectáculo como ganadora de un programa de preguntas y respuestas, The $ 64.000 Question, luego del cual inició una carrera como modelo. Lucida, inteligente, tolerante, la agente 99 era la contracara del inepto Max, con quien tenía memorables diálogos. Cuenta la leyenda que cuando Don Adams la conoció, a poco de ser contratada para unos pocos episodios, se quedó deslumbrado por su belleza, pero, sobre todo, por su altura: como le sacaba varios centímetros, ella solía grabar la serie descalza. El superagente 86 se estrenó en Argentina en 1970, y pasó por todos los canales de aire. En 1998 la señal de cable Uniseries la repuso completa, y actualmente la emite Retro.

Una parodia de la pos Guerra Fría

Get Smart, el nombre original de El superagente 86, surgió en 1965 como una creación de Mel Brooks para parodiar a las películas de espionaje posteriores a la Guerra Fría, como las de James Bond. Fue una de las pocas sitcoms exitosas que no se basaba en el universo familiar. En EE.UU. se emitió entre 1965 y 1969 por la NBC, y entre 1969 y 1970 por la CBS. Fueron en total 138 episodios. Protagonizada por Don Adams y Barbara Feldon, la pareja se casó en la ficción en 1968, y luego tuvieron a “los mellizos Smart”. Edward Platt interpretaba a “El jefe”, y Robert Karvelas, al agente Larraby. En 1980 Don Adams protagonizó el filme La bomba que desnuda, que en 1982 televisó la NBC. En 1989 la ABC produjo otra película, para TV: Get Smart, Again. En 1995 la Fox intentó revivir el éxito, pero fracasó: sólo se realizaron 7 episodios. Actualmente la serie se emite en 21 países.