cacerolaEn épocas antiguas, a las ollas como las de la foto se guardaban boca abajo, para evitar que anidaran insectos en su interior. Se las daba vuelta, “se las paraba”, solo en el momento de usarlas para cocinar. De ese acto deriva el popular dicho “tener con qué parar la olla”, es decir, conseguir alimentos o dinero para comprarlos.